“La influencia del discurso docente a través de la retroalimentación tiene un papel crucial en el desarrollo del talento humano”.

¿Qué creencias te han llevado a ser la persona que eres ahora? ¿Cómo te relacionas lingüísticamente con las personas que dependen de ti? ¿Cómo ha sido tu lenguaje? ¿En qué han apoyado tus palabras? ¿Estás consciente que tus palabras pueden construir, o en su defecto, destruir?

La influencia del discurso docente a través de la retroalimentación tiene un papel crucial en el desarrollo del talento humano. La forma en la que nos expresamos, el lenguaje que utilizamos, nuestras emociones y pensamientos influyen inconscientemente en el mensaje que enviamos. De ahí la importancia de cuidar nuestra comunicación con los alumnos, pues las palabras que utilizamos trascienden y son determinantes para enfrentar acontecimientos futuros que ocurran en sus vidas; así como en nuestra interacción cotidiana docente-alumno.

“Desde mi experiencia personal y profesional he sido testigo de la retroalimentación que damos a los alumnos, muchas veces carente de un reforzamiento positivo, real y constructivo; y por el contrario, focalizada en la crítica del castigo, del juicio y de la opinión desde una percepción individual”.

El docente es un modelo de actuación que impacta directamente la vida del alumno. Por ello, es recomendable que su discurso fomente en los estudiantes empoderamiento, bienestar y su florecimiento humano. Este último entendido como reconocer al ser humano como una persona con esplendor, dotada de dones y talentos que se descubren en espacios inspiradores como las aulas de clase.

Desde mi experiencia personal y profesional he sido testigo de la retroalimentación que damos a los alumnos, muchas veces carente de un reforzamiento positivo, real y constructivo; y por el contrario, focalizada en la crítica del castigo, del juicio y de la opinión desde una percepción individual. Con lo anterior no quiero decir que la crítica sea mala, sino la manera en la que se proporciona la crítica. Sucede en varios escenarios laborales, familiares, estudiantiles, etc., pero específicamente en el ámbito académico es delicado que esto ocurra, pues lo que buscamos es que el alumno crezca, que pueda tener el ánimo de hablar sobre lo que aprendió, descubrió, que exponga su cognición y desarrolle su pensamiento crítico, además de aprender de sus errores vistos desde el ojo positivo y no del negativo.

“Busquemos que los alumnos crezcan y que tengan el ánimo de hablar sobre lo que aprendieron, descubrieron, que exponga su cognición y desarrollen su pensamiento crítico, además de aprender de sus errores vistos desde el ojo positivo y no del negativo”.

Utilizar reforzadores positivos lingüísticos en nuestra comunicación es de lo más sencillo y a la vez de lo más significativo, pues aumentan la probabilidad de que ocurra una respuesta positiva como sugiere Skinner. La capacidad de influir por medio del lenguaje es una técnica psicológica capaz de producir efectos en nuestro prójimo.

La Programación Neurolingüística (PNL), considerada una pseudociencia, creada por Richard Bandler y John Grinder en California en los años setenta, sostiene que existe una conexión entre los procesos neurológicos, el lenguaje y los patrones de comportamiento aprendidos a través de la experiencia, afirmando que estos se pueden cambiar para lograr objetivos específicos en la vida (Rodríguez, Rodríguez y Vico, 2018).

La mayoría de los seres humanos ocupamos “el” reforzador positivo lingüístico ante las situaciones que enfrentamos en el día a día. En el ámbito académico, por ejemplo, si tiene un alumno que no muestra interés en la academia, que su aprendizaje no es favorable, lo conveniente es motivar con el lenguaje, indagar, mostrar empatía, llevarlos a la reflexión y a la superación de sus hábitos o conductas que en estos momentos no les está favoreciendo, en lugar de volcarnos en el juicio sin sentido que solo traería más distancia.

Como adultos y profesionales, es oportuno llenar de sanidad estos “espacios mentales” que pudieran estar afectados por eventos anteriores y ajenos a nosotros. El docente puede ser parte fundamental en esa recuperación emocional académica en rescate de algo que le sucedió al alumno y que lo dejó lastimado. Lo importante aquí es que puede existir un tercero y ese tercero pudiera ser el docente.

Mi propuesta es adentrarse en el conocimiento y uso de la Programación Neurolingüística (PNL). Es una herramienta que podemos utilizar en el ámbito educativo para apoyar a los alumnos a lograr más cosas de las que ellos mismos podrían dudar eliminando creencias limitantes plasmadas en la mente de una persona desde la niñez.

Con herramientas de PNL se generan buenos hábitos de comunicación y de procesamiento mental que sirven para “ver” situaciones desde el área de la oportunidad.

“Los seres humanos se crean a sí mismos en el lenguaje y a través de él”.

– Rafael Echeverría (2003) –

A continuación, comparto brevemente dos modelos sugeridos para proporcionar retroalimentación GROW y BEFORE:

  1. Modelo GROW difundido por el prestigioso coach Sir John Whitmore, aunque desarrollado por Graham Alexander, propone lo siguiente:

(G) Goal. Objetivos que se pretenden alcanzar. Algunas sugerencias de preguntas: cuéntame ¿Qué reto quieres trabajar? ¿Qué objetivo quieres alcanzar? ¿De qué se trata? ¿En qué consiste?

(R) Reality. Realidad de la que se parte. Tomando en cuenta fortalezas y recursos observando amenazas y oportunidades. Algunas sugerencias de preguntas: ¿En qué situación te encuentras ahora? ¿Cómo te sientes? ¿Cuál es tu mayor preocupación? ¿Con qué recursos cuentas para alcanzar el objetivo? ¿Qué te falta?

(O) Options/obstacles. Opciones/Obstáculos. Son las alternativas para conseguir el objetivo, las opciones de estrategia que podemos plantearnos como posibles, así como las acciones a implementar para alcanzar el objetivo desde la realidad. Se incluye el análisis de los posibles obstáculos, los cuales sirven para diseñar estrategias y planes alternativos. Algunas sugerencias de preguntas: ¿Qué obstáculos te puedes encontrar? ¿Qué alternativas de actuación tienes? ¿Qué haría tu mejor amigo en esta situación? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de cada una de las opciones?

(W) Will/Way forward. Voluntad/Acción. Por último, será necesario definir un plan de acción para alcanzar el objetivo, así como la voluntad y compromiso para realizarlo. Algunas sugerencias de preguntas: ¿Qué vas a hacer? ¿Qué acciones en concreto vas a emprender? ¿Cuándo vas a hacerlo? ¿Cuál será el primer paso? ¿Qué apoyo necesitarás? ¿Qué tan comprometido estás con ese plan? ¿Cómo lo celebrarás cuando hayas conseguido lo anterior?

2. Modelo BEFORE conocido también como Los seis pasos del feedback, fue desarrollado por Jane Rodríguez del Tronco, Rosa Rodríguez del Tronco y Noemí Vico García: Behavior (B), Enquiry (E), Feelings (F), Outcome (O), Request (R), Engagement (E).

(B) Behavior. Comportamiento. Dejando fuera juicios y opiniones, objetividad frente a subjetividades, nos centramos en la conducta, enfocando la retroalimentación al reconocimiento.

(E) Enquiry. Consulta. Después se recomienda preguntar al otro su punto de vista, que él mismo evalúe la situación. Esto permite contrastar la propia percepción con la del otro. Ser objetivo, centrado en hechos y dejando fuera inferencias u opiniones.

(F) Feelings. Sentimientos. En algunas ocasiones es conveniente mostrar al otro cómo nos sentimos con lo ocurrido, sin juzgar. Además, es necesario gestionar la emoción del interlocutor quien recibe la retroalimentación. Insistir en que se da la percepción sobre el hecho en sí y no sobre la persona.

(O) Outcome. Resultados. identificar las consecuencias de lo ocurrido para medir en cierta manera la repercusión de la conducta del otro es también clave.

(R) Request. Solicitud. Preguntarle al otro por alternativas de actuación para la próxima vez, llevarlo a reflexionar e identificar qué puede hacer, esto ayudará a empoderar. También puede pedirle de manera explícita, qué quiere que ocurra en el futuro.

(E) Engagement. Compromiso. Por último, es esencial que la persona acepte e integre el feedback o retroalimentación recibida y que se comprometa a modificar sus conductas. De lo contrario, difícilmente cambiará y mejorará en su desempeño.

Les invito a que seamos conscientes de los discursos que realizamos a nuestros alumnos. Aunque en ocasiones pareciera que están distraídos o que atienden otros asuntos además de estar en clases (multitask mode); están atentos a nuestras palabras y a nuestras expresiones no verbales. Las palabras están llenas de poder y nuestras expresiones no verbales también. Seamos conscientes en cómo las utilizamos.

Acerca de la autora

Samira Susana Suro Barbosa (sami.suro@tec.mx) es Licenciada en Psicología, con especialidad en Terapia Breve Sistémica. Es Maestra en Educación Superior y Administración de Instituciones Educativas. Tiene un Diplomado en Programación Neurolingüistica. Es practicante de mindfulness. Actualmente es consejera en PrepaTec Cumbres.

Referencias

De la Mora, L. (2003) Psicología del Aprendizaje. Teorías I. México: Editorial Progreso.

Echeverría, R. (2007). Actos de lenguaje. Volumen I La escucha. Buenos Aires: Garnica.

Echeverría, R. (2003). Ontología del Lenguaje. Buenos Aires: Garnica.

Rodríguez, J. Rodríguez, R. Vico, N. (2018). Smart Feedback. Conversaciones para el desarrollo del talento. Madrid: LID Editorial Empresarial.